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CPC presenta informe de la Comisión Asesora de Pensiones

17 enero, 2017

Para lograr una mejora efectiva y sustancial de las pensiones de todos los chilenos, la Comisión Asesora de Pensiones de la CPC presentó un paquete integral de 22 propuestas, en un informe que contiene además un detallado diagnóstico sobre la materia.
Las propuestas buscan principalmente aumentar las pensiones en largo plazo; mejorar las pensiones de los más vulnerables, de los actuales jubilados y de quienes están prontos a jubilar; reducir las diferencias entre mujeres y hombres; y aumentar la eficiencia y competencia del sistema.

Informe Comisión Asesora de Pensiones

• Configurar un sistema de pensiones que permita asegurar a todas las personas una vejez digna y que sea sostenible en el tiempo, es una prioridad en Chile y en el mundo.

• Si bien Chile tiene un sistema que cuenta con los componentes necesarios para hacer frente a este desafío, el nivel de las pensiones que están obteniendo quienes abandonan la vida laboral activa en nuestro país es inferior a sus expectativas y, en numerosos casos, insuficiente.

• La estructura actual contempla tres pilares: un pilar solidario, financiado con el presupuesto público, que entrega pensiones garantizadas al 60% de la población de menores ingresos; un pilar contributivo obligatorio de ahorro en cuentas individuales; y un pilar de ahorro voluntario.

• Esta estructura mixta, que se ajusta a las recomendaciones internacionales de organismos como el FMI y la OCDE, permite enfrentar adecuadamente el desafío de mejores pensiones en el futuro. Sin embargo, necesita ser actualizado y perfeccionado.

• El sistema de pensiones fue diseñado hace 35 años. En su diseño fueron considerados supuestos sobre expectativas de vida, densidad de cotizaciones y tasas de retorno de los fondos, entre otros. En base a las estimaciones de dicha época, se buscaría satisfacer las necesidades de los trabajadores al momento de su jubilación. Sin embargo, esta realidad ha ido cambiando y lo seguirá haciendo en el futuro. Una población que va envejeciendo y los actuales menores retornos financieros de los activos, acrecientan el desafío de los sistemas de pensiones en Chile y el mundo.

• No es necesario, por tanto, modificar la estructura del sistema, sino realizar cambios en los parámetros establecidos, como por ejemplo, la tasa de cotización y la edad de jubilación, para lograr mejoras significativas en las pensiones, además de destinar mayores recursos a mejorar los beneficios de los más pobres.

• El Gobierno ha manifestado su voluntad de introducir modificaciones al actual sistema previsional a través de un gran acuerdo nacional. Acogiendo la invitación de la Presidenta Bachelet, la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) convocó a una Comisión Asesora, con el propósito de contribuir al debate que se está llevando a cabo en el país.

• Integrantes de la Comisión Asesora de Pensiones de la CPC: Alberto Salas (Presidente), Hernán Cheyre, Álvaro Clarke, Joanna Davidovich, Augusto Iglesias, Cristián Marcó, Patricio Parodi, Klaus Schmidt-Hebbel, Andrea Tokman, Sergio Urzúa y María José Zaldívar.

• La Comisión incluyó en su Informe los aportes de la Sofofa y de la Cámara Nacional de Comercio, quienes elaboraron sus propios documentos sobre pensiones, realizando una valiosa contribución al debate.

• El objetivo planteado por esta Comisión es elaborar propuestas que mejoren sustancialmente las pensiones en el corto y mediano plazo para los actuales jubilados y los trabajadores cercanos a la jubilación y, en el largo plazo, para los trabajadores más jóvenes y las futuras generaciones. Estas propuestas han sido formuladas como un paquete integral, el que, además de su foco central en lograr mejores pensiones, busca minimizar sus posibles efectos negativos en la eficiencia de la economía chilena en un marco de sostenibilidad financiera en el tiempo.

• Para lograr una efectiva y sustancial mejora de las pensiones, es esencial la implementación de la suma de todas de estas propuestas.

• El nivel de pensiones efectivas depende fundamentalmente del ahorro, es decir, de la tasa de contribución y de la densidad de las cotizaciones. Así, una persona que cotizó durante toda su vida laboral va a obtener una pensión considerablemente mayor que alguien que realizó menores aportes y tuvo mayores lagunas previsionales. Es por esto, que en este debate se debe otorgar especial atención a la situación de las mujeres, quienes reciben menores pensiones en comparación con las de los hombres, por tener, en general, menor densidad de cotizaciones -asociadas a mayor desempleo y lagunas previsionales-, además de menor edad de jubilación, menores salarios y mayores expectativas de vida.

• Como los cambios en los sistemas previsionales tienen efectos en el largo plazo, para enfrentar estas tendencias, los ajustes se deben hacer cuanto antes. De lo contrario, las pensiones futuras van a ser menores que las actuales y más bajas que los estándares internacionales.

• Cada una de las modificaciones que se plantean debe ser implementada cuidando los correctos incentivos individuales para trabajar, ahorrar y emprender.

• Toda propuesta debe tener en consideración su efecto sobre las cuentas fiscales hoy y en el largo plazo, bajo la lógica de la responsabilidad fiscal. Se plantea que las iniciativas con impacto presupuestario se deben financiar con impuestos generales de la nación, y no gravando a grupos específicos, lo que puede terminar siendo regresivo y generar distorsiones en otros mercados.

• Las reformas propuestas elevarán el ahorro de los trabajadores y el ahorro nacional del país, con efectos positivos sobre la inversión y el ingreso, y por tanto, sobre la recaudación fiscal.

• La Comisión definió cinco desafíos específicos para el sistema previsional: cómo mejorar las pensiones en el largo plazo; cómo mejorar las pensiones de los más vulnerables; cómo mejorar las pensiones de los actuales jubilados y de quienes están prontos a jubilar; cómo reducir las diferencias entre mujeres y hombres en cuanto a las pensiones; y cómo mejorar la eficiencia y competencia en lo que respecta al componente privado del régimen de pensiones.

PROPUESTAS

Para mejorar las pensiones en el largo plazo:
1. Aumentar gradualmente en un 3% la tasa de cotización obligatoria con cargo al empleador.
2. Crear un nuevo mecanismo para promover el ahorro voluntario colectivo, que obliga a que el empleador ofrezca al trabajador un aporte de 2% adicional. Si éste acepta, debe contribuir con un 1%. El 3% extra va a la cuenta individual y, sumado a la propuesta anterior, da lugar a una tasa de cotización total de 16%.
3. Mayor flexibilidad en la regulación del ahorro voluntario.
4. Aumentar gradualmente la edad de jubilación equiparando la de las mujeres a la de los hombres en 65 años y, en una segunda etapa, incrementando ambas hasta los 67.
5. Crear una entidad permanente para revisión periódica de los parámetros del sistema previsional.
6. Incorporar gradualmente los trabajadores independientes al sistema previsional.

7. Mejorar la fiscalización del pago de cotizaciones previsionales, creando la “Dirección de Seguridad Social” en la Dirección del Trabajo.
8. Limitar los componentes no imponibles de las remuneraciones del sector público y privado.
9. Reducir las lagunas previsionales durante periodos de cesantía, extendiendo el pago del 10% por cotizaciones a las cuentas de AFP a todos los beneficiarios del seguro de cesantía por un periodo de tiempo mientras estén desempleados, sea que accedan o no al Fondo Solidario.

Para mejorar las pensiones de los más vulnerables:
10. Aumentar la Pensión Básica Solidaria un 15% y la Pensión Máxima con Aporte Solidario un 17%, por sobre el 10% recientemente aprobado.
11. Eliminar desincentivos a la cotización en programas sociales.
12. Igualar fórmula de cálculo de las pensiones de invalidez y vejez.

Para mejorar las pensiones de los actuales jubilados y de quienes están prontos a jubilar:
13. Crear la “Pensión de la cuarta edad” dentro del Pilar Solidario, recalculando las pensiones autofinanciadas de los beneficiarios con una expectativa de vida hasta los 85 años. Esto permitiría mantener las pensiones posteriores a esa edad en un monto similar a la que venían recibiendo previamente.

Para mejorar las pensiones de las mujeres:
14. Crear una bonificación para la mujer acotada al 60% más vulnerable de la población y financiada con recursos del Pilar Solidario.

Para mejorar la eficiencia y competencia del sistema previsional:
15. Revisar el modelo de cobro de comisiones.
16. Crear Comités de Vigilancia en cada AFP.
17. Mayor y mejor educación previsional.

Para perfeccionar el mercado laboral:
18. Mayor flexibilidad laboral.
19. Crear un mecanismo no discriminatorio y de mayor cobertura de sala cuna.
20. Permitir que los adultos mayores que quieran trabajar no pierdan los beneficios sociales.
21. Mejor articulación entre el mundo formativo y productivo en materia de capital humano.
22. Racionalizar los programas públicos de capacitación e inserción laboral.

• Existen otras iniciativas que han formado parte del debate público, sobre las cuales la Comisión ha determinado no adherir, por considerar que no son el camino correcto para lograr una mejora efectiva en las pensiones de los chilenos.

• Por ejemplo, la Comisión no está de acuerdo con la necesidad de crear un nuevo pilar colectivo de reparto financiado con el alza de 5% de la cotización obligatoria. Para mejorar de manera efectiva las pensiones, es crucial que se aumente la tasa de cotización, pero que ese incremento vaya en su totalidad a las cuentas individuales. La solidaridad efectiva entre los chilenos ya existe a través del pago de impuestos que financia el pilar solidario.

El mecanismo de reparto o las “cuentas nocionales” no son instrumentos adecuados para mejorar las pensiones. Se basan en que los trabajadores activos financian a los pasivos, pero los cambios demográficos que estamos experimentando en Chile y el mundo, lo hacen insostenible, porque la relación de trabajadores activos por cada trabajador pasivo disminuye día a día.

Más aun, se ha planteado que el nuevo pilar se financiaría con parte del ahorro de los cotizantes, lo que implica que sería un impuesto al trabajo que grava únicamente a los trabajadores dependientes formales. Dicho impuesto tiene impactos en el mercado laboral, tales como la caída del empleo formal y del salario líquido y, un aumento de la informalidad, que atentan precisamente contra las mejores pensiones.

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Presentación del Informe de la Comisión Asesora de Pensiones de la CPC 2

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