Las ventas reales de restaurantes continuaron
acelerando su ritmo de caída en el segundo
trimestre de 2009, al disminuir en 12,2% respecto
del mismo período de 2008, según
la muestra que compone el Índice de Ventas
de Restaurantes de la Región Metropolitana
que elabora el Departamento de Estudios de la
Cámara Nacional de Comercio, Servicios
y Turismo de Chile con la colaboración
de Achiga.
La trayectoria decreciente que se observa en
la actividad gastronómica desde el segundo
semestre de 2008 es consecuencia de la contracción
experimentada por el consumo debido principalmente
al fuerte impacto que la crisis externa ha provocado
en la economía nacional a partir de septiembre
de 2008.

La restricción
en el nivel de ingresos genera un efecto proporcional
mayor en este tipo de servicios, ya que las personas
tienden a privilegiar los consumos de carácter
básico. En el primer semestre de 2009,
las ventas reales de restaurantes acumularon una
reducción de 10,1%, resultado que no se
apreciaba desde el año 2001, siendo la
baja en el gasto promedio la variable más
incidente.

El negativo comportamiento del segundo trimestre
del año fue una constante en los tres meses
del período, registrándose fuertes
caídas que fluctuaron entre 9,9% y 14,7%
anual, correspondiendo a mayo el resultado relativamente
más favorable, posiblemente por la influencia
del Día de la Madre, que llevó a
las familias a flexibilizar en alguna medida la
restricción en el gasto.

Perspectivas
En el primer semestre de ese año se acentuó
la disminución que venían experimentado
las ventas de restaurantes desde la segunda parte
de 2008, panorama consistente con lo observado
a nivel global de la actividad económica
y particularmente con la importante contracción
de la demanda interna, provocada por la severa
crisis externa.
En el ámbito internacional se aprecia
actualmente un mayor grado de optimismo debido
a que diversos indicadores han mostrado resultados
que superan las expectativas y han llevado a los
analistas a indicar que podrían verse signos
de reactivación de la economía mundial
en el segundo semestre, y que la recesión
en los países desarrollados terminaría
a fin de año.
Esta situación más favorable se
ha transmitido al escenario interno, esperándose
que la recuperación de la actividad económica
se empiece a notar en el segundo semestre, y con
mayor fuerza en la última parte del año.
En todo caso, se estima que a un ritmo menor la
economía continuaría contrayéndose
en el tercer trimestre para mostrar variaciones
positivas en el cuarto.
En un contexto de un relativo repunte del consumo
en la segunda parte de este año, la actividad
de los restaurantes también debería
tender a mejorar, desacelerando su nivel de caída
y cerrando el año con una contracción
de entre 7% y 8%.
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