1. El Comercio es el canal que permite abastecer
a la población del país de manera eficiente, segura y con los diversos
productos que ella requiere para sus necesidades fundamentales por lo que debe
ser entendido como un servicio básico
2. Los establecimientos comerciales son la cara visible de un complejo proceso
logístico y operativo de cadenas de abastecimiento que cada día
llevan los productos desde la agricultura, la pesca y la industria hasta el lugar
donde los consumidores pueden encontrarlos.
3. Cerrar el Comercio, incluyendo supermercados, panaderías, carnicerías,
botillerías, etc. durante más de tres días consecutivos –
un símil de lo acontecido en Concepción con motivo del terremoto-
no sólo conlleva el riesgo de interrumpir los procesos de abastecimiento,
dañando la producción de los sectores antes mencionados, sino de
obligar a la población de todo el país a abastecerse de manera apresurada,
más cara, insuficiente y con mayores riesgos sanitarios por la falta de
cadena de frío, especialmente de todos aquellos productos que necesitará
justamente para celebrar las fiestas del Bicentenario, tales como pan, empanadas,
carnes, verduras, frutas ,bebidas, etc.
4. La paralización tan prolongada del comercio y del proceso logístico,
provocará además una demora en la normalización del abastecimiento
posterior al feriado, con las molestias que ello continuará significando
para la población y el normal funcionamiento de muchos establecimientos
de alimentación que son provistos por el comercio.
5. Adicionalmente resulta incomprensible obligar al comercio de la zona afectada
por el terremoto a cerrar sus puertas justamente cuando está en pleno proceso
de recuperación de su actividad luego de los enormes daños sufridos
6. Consideramos, asimismo, que obligar sólo al cierre de las actividades
comerciales es una abierta discriminación respecto de otros sectores económicos
que igual continúan trabajando como los puertos y aeropuertos, el transporte
de pasajeros, la minería, industria, telecomunicaciones, etc.
7. Por todo lo anterior solicitamos a las autoridades del Ejecutivo y el Legislativo
que la decisión que adopten en esta materia, sobre la cual habían
legislado hace menos de 2 meses, considere prioritariamente el bien común,
incluyendo el derecho del comercio a desarrollar sus actividades con normalidad,
lo que involucra también los derechos de sus trabajadores, para muchos
de los cuales el no trabajar en esos días significará una pérdida
de valiosos ingresos para sus presupuestos familiares.
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