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28/10/2019

Manuel Melero se refiere al rol del Comercio, los Servicios y el Turismo en la contribución del nuevo diálogo social en columna en Diario Financiero

A subir las cortinas

Si bien estamos viviendo la peor crisis de los últimos tiempos, estamos a la vez esperanzados en que este punto de inflexión nos llevará a crecer como sociedad y lograr un nuevo y necesario trato social. Estamos conscientes de que un cambio de paradigma como este supone que todos cedamos en nuestras posiciones y actuemos generosamente, sin embargo, nos preocupa que, de mantenerse la violencia, los costos sean demasiado altos para los sectores más vulnerables: en la última semana hemos sufrido ataques, incendios y saqueos brutales, llevando incluso a que en varias comunas periféricas ya no tengamos supermercados habilitados.

Respecto del comercio, los servicios y el turismo, lo que nos preocupa no son sólo los daños materiales, sino que los cientos de pequeños comerciantes que han perdido su capital de trabajo, fruto de años de esfuerzo. Especialmente nos preocupa la imposibilidad de cumplir con el insustituible rol de abastecer a la población de productos de básica necesidad. Es por esto que insistimos a la autoridad en la urgencia de restablecer el orden público. Es la única manera de que podamos volver a funcionar con normalidad y garantizar la seguridad de todos nuestros trabajadores que, a pesar de todo lo ocurrido en los últimos días, han acudido a sus labores con un temple que conmueve. Es lo mínimo que podemos hacer ante este nivel de compromiso.

Recuperar la normalidad no debe ser un fin en si mismo, sino que un medio -esencial- para que comencemos el trabajo de fondo que demanda la ciudadanía. Una de las principales causas del descontento actual es el permanente diálogo de sordos al interior de la elite política y económica, siempre bajo la consigna que unos u otros somos los que realmente entendemos lo que la sociedad necesita. Pues bien, a la luz de los últimos acontecimientos, es evidente que estábamos todos equivocados.  Por esto, tenemos que sentarnos a conversar para cimentar en conjunto, sin prejuicios ni dogmas, las bases de este nuevo trato social, basado en la dignidad y la justicia.

En este sentido, en nuestro rol de dirigentes empresariales, hemos iniciado un proceso de reflexión con nuestras cámaras de comercio, servicios y turismo a lo largo de todo Chile, con la finalidad de contribuir a este diálogo. Se trata de una oportunidad única, por lo que  invitamos a todos los grupos y actores de la sociedad civil, así como a las empresas a iniciar y promover un diálogo abierto y a comprometerse activamente en esta labor. No hay espacio para otro camino.

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