Ley sobre comercio ilegal en Chile: la misión del Observatorio del Comercio Ilícito para 2021


No cabe duda de que el 2020 fue un año duro para las personas, para las empresas y para el sector público. La irrupción del Covid-19 fue un verdadero terremoto que afectó muchas de nuestras conductas y hábitos, así como a las economías del mundo. 

El comercio, los servicios y el turismo, sector empresarial relevante en la economía nacional, no ha estado al margen de lo que esto ha significado y cuyos efectos seguirán estando presentes en el futuro, incluso superada la pandemia. Un claro ejemplo es la explosión del e-commerce, impulsado en parte importante por las restricciones en la movilidad de las personas, y que representará en torno al 12% de los ingresos totales del sector en 2020, según el Índice de informalidad digital elaborado por la Cámara Nacional de Comercio y Turismo (CNC). Nuevos consumidores que en otro contexto no eran asiduos a la compra por canales online, experimentaron los beneficios de la digitalización. Y sin vuelta atrás.  

Por otro lado, la pandemia ha golpeado duramente a nuestro país y a sus trabajadores. De hecho, las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), señalan que la tasa de desocupación en el país fue de 10,8% en el trimestre móvil septiembre-noviembre, cifras de doble dígito que no se veían hace varios años.  

¿Qué tienen en común el aumento de las transacciones online y la reducción de los empleos? Ambas situaciones se han transformado en caldo de cultivo del comercio informal. En Internet han proliferado plataformas digitales que no pagan impuestos o que ofrecen productos falsificados, mientras que la falta de trabajo ha empujado a muchos chilenos angustiados por su situación económica a ser parte de un comercio ilegal que suple la carencia de un ingreso formal que les permita sostener a sus familias.

Ante este complejo escenario, como Observatorio del Comercio Ilícito redoblaremos nuestros esfuerzos para lograr que el proyecto de ley contra el comercio ilegal, que establece penas y multas para quienes sean partícipes de estos ilícitos, vea la luz este año. Tenemos la convicción que, de materializarse esta iniciativa, avanzaremos como país en la lucha contra este mal, con foco en la erradicación de su cadena logística y de sus fuentes de financiamiento. Junto con lo anterior, es vital el compromiso de todos los empresarios, de la formalización de sus propios trabajadores, asegurando ingresos justos, con la declaración y pago completo de sus cotizaciones previsionales, cumplimientos laborales entre otros, que permitan mejorar la precariedad en que muchos de ellos se encuentran. Así evitaremos que miren el mercado informal que tanto daño hace a la economía y a nuestro país.  

Ricardo Mewes

Presidente Observatorio del Comercio Ilícito

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