Sobre Nosotros


El Observatorio del Comercio Ilícito nace en mayo de 2016 como una iniciativa público – privada pionera en Chile, bajo el alero de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile cuyo objetivo es generar información relevante para la generación de políticas públicas destinadas a combatir todas las formas de comercio ilegal. Participan de manera activa las entidades públicas encargadas del control y sanción del comercio ilícito, así como representantes de las principales industrias afectadas.

Misión

El Observatorio del Comercio Ilícito tiene como misión promover la reflexión en torno a la problemática del comercio ilegal y evidenciar los riesgos asociados a éste.

A través de acciones para conectar y movilizar al sector público y privado, busca generar conciencia del impacto negativo que el comercio ilícito tiene en nuestra sociedad. Por ende, el Observatorio fomenta una cultura de respeto a la propiedad intelectual, contribuyendo además, a las políticas y acciones para el combate del comercio ilícito.

Visión

La visión del Observatorio del Comercio Ilícito es ser un referente en la discusión pública sobre comercio ilícito, erigiéndose como una voz experta que aporta a la comprensión del fenómeno, y una herramienta que ayude en la educación de la población y en la toma de decisiones para combatir este delito.

Historia

El comercio ambulante ilegal es una amenaza al orden público y produce una competencia injusta hacia los negocios formales, que día a día trabajan por cumplir con todas las normativas existentes, pero ven cómo, quienes se instalan en las calles no cumplen con ninguna norma. Representa, además, un daño para quienes se desempeñan en él, pues trabajan sin contrato y sin previsión social. Los consumidores también ven vulnerados sus derechos, al no tener opción de reclamar o exigir garantías.

Junto con la pérdida monetaria, existe una alta correlación entre el comercio ambulante y la acción delictual, no sólo por el hecho de la venta ilegal de productos, sino también por el ambiente que se genera, creando un entorno altamente vulnerable al robo y los asaltos. Una de las conclusiones más relevantes que arroja la XIX Encuesta de Victimización del Comercio realizada por la Cámara Nacional de Comercio es que el 58,8% de los comerciantes que reportan presencia de comercio ilegal en las cercanías, ha sido víctima de algún delito o falta.

La CNC, en su afán por conocer el fenómeno, posee dos estudios sobre el comercio ambulante ilegal. El primero está concentrado en el Gran Santiago, y revela que el 68% de los encuestados estaría dispuesto a formalizarse. El segundo estudio, enfocado en seis regiones, dio cuenta que el 73,3% de los encuestados estarían dispuestos a formalizarse.

El comercio ilícito es un problema presente a escala global, que afecta desde dimensiones tanto económicas como sociales.

El desarrollo de esta actividad ilícita, sostenida en el tiempo, tiene un efecto perjudicial en un amplio rango de industrias que van desde software, juguetes, ropa, artículos de lujo, cosméticos, hasta música, alimentos, tabaco y fármacos, entre otros. El desmedro ocasionado merma la posibilidad del sector de desarrollar investigación y mejoras, lo que a la larga impacta a los destinatarios finales.

En conclusión, el comercio ilegal y la piratería:

  • Dañan el comercio establecido, que cumple con todos y cada uno de los requerimientos que la ley demanda, como son -entre otros- pago de tributos y leyes laborales.
  • Dañan a los consumidores, al exponerlos a productos defectuosos o peligrosos para la salud, pues que no responden a ningún tipo de regulación y control.
  • Dañan al Estado, que deja de recibir ingresos por recaudación impositiva, que podrían ser destinados a materias de alto impacto social, y prioritarias en la agenda pública.
  • Dañan a sus mismos trabajadores, por la precariedad laboral que deben enfrentar por el no pago de cotizaciones de salud ni previsión.

Al involucrar a diversos estamentos de la sociedad, la cooperación y la acción coordinada se hacen indispensables para combatir este fenómeno y reducir la actividad delictual. Así, por medio de un trabajo conjunto, será posible controlar su impacto, reducir el delito y los perjuicios que éste produce.


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