EL PAÍS QUE QUEREMOS


En el ya manifiesto ambiente de cambios que nos dejó el plebiscito de octubre, es indispensable que quienes queremos un país mejor, discutamos aquellos aspectos negativos que no permiten que Chile avance en su senda del progreso social y económico.

El comercio ilícito es uno de aquellos frenos al desarrollo de una sociedad. Es un problema mundial, y en Latinoamérica —dependiendo del sector— impacta con mayor fuerza en unos países que otros. Según el último Índice sobre Comercio Ilícito que elabora la Unidad de Inteligencia de la prestigiosa revista inglesa, The Economist (EIU), de un total de 84 economías evaluadas (entre las cuales no está Chile), Finlandia encabeza el listado de los países que mejor afronta esta problemática; luego le siguen Reino Unido, Suecia, Austria, Países Bajos, Dinamarca y Alemania. En la parte inferior del índice aparecen economías en vías de desarrollo de diversas regiones del mundo: Libia, Iraq, Myanmar, Laos, Venezuela, Camboya, entre otros.

Frente a esto, uno se pregunta, en relación con la economía, ¿a qué país quisiéramos acercarnos?

La formalidad en el comercio permite igualdad de condiciones y también entrega recursos a las arcas fiscales. El comercio ilícito en general y el contrabando de cigarrillos en particular han venido en aumento sostenido en nuestro país, hoy en día un 21,4% del consumo de cigarrillos es ilegal. Este delito genera un grave perjuicio al erario nacional, estimado en cerca de US$ 500 millones anuales. 

Esto ocurre en Chile a pesar de los valorables esfuerzos que hace Aduanas, Carabineros y la PDI por detener el comercio informal que además produce enormes daños que se extienden a otros ámbitos sociales como la seguridad pública y la salud, ya que tampoco responden a los permisos y exigencias del Ministerio de Salud. Gracias a las noticias hemos podido ver que detrás del comercio ilícito hay bandas de crimen organizado manejadas por redes internacionales, que indistintamente se dedican al narcotráfico y al tráfico de cigarrillos, a sabiendas que las penas para este último delito son bajas. 

Frente a estos flagelos, el Observatorio del Comercio Ilícito ha sido un actor clave para generar conciencia sobre el impacto que este fenómeno tiene en nuestra sociedad, promoviendo acciones que buscan conectar y movilizar al sector público y privado. Inclusive, actualmente se continúa avanzando en políticas y acciones para el combate del comercio ilícito en el país.

Aun así, surgen nuevos problemas, como es la venta de productos ilegales en internet, que solo en el caso de los cigarrillos aumentó en un 94,4% este año. Lo importante es que no solo son productos que no cuentan con ninguna regulación, sino que dada la cobertura de los canales digitales existe escaso control sobre quiénes compran estos productos, pudiendo ser menores de edad.

Chile debe cuidarse de no sucumbir ante la informalidad del comercio y potenciar la implementación de medidas que pueden constituir un avance significativo en materia de fiscalización como es el caso, por ejemplo, del sistema de trazabilidad del Servicio de Impuestos Internos. Y también, sacar adelante normativas que entregue mayores atribuciones a los tribunales para sancionar los delitos asociados al comercio ilícito, como la modificación al decreto de Ordenanza de Aduanas que endurece las penas, y que actualmente se encuentra en la Comisión de Hacienda del Senado. 

Sebastián Osorio

Gerente de Integridad de Mercado, BAT Chile

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