Los riesgos de los códigos de barras no autorizados


En Internet prolifera la oferta de códigos de barras que no han sido generados por la entidad oficial para este fin a nivel global, lo que puede generar errores, falta de seguridad y pérdidas importantes para las empresas. 

Los códigos de barras sirven para identificar los productos de manera global y unívoca, lo que significa que gracias a ellos, no hay confusiones en la identificación de un producto. Esto los convierte en una herramienta clave para fabricantes y productores, y especialmente, para los consumidores finales. Su importancia en la logística, es que son un primer peldaño o una base para impulsar la trazabilidad, la información y la confianza en la cadena de suministro para todas las industrias en todos los países del mundo.

Estos códigos, esenciales para la compra y venta de millones de productos, no están exentos del mal uso, porque existen empresas que ofrecen códigos de barras no certificados por GS1, organización mundial que desarrolla estándares globales para la identificación de productos y servicios desde hace 45 años.

Se trata de organizaciones que funcionan exclusivamente de manera virtual, vendiendo códigos no autorizados a terceros, tanto en Chile como en el extranjero, a través de plataformas de venta online, realizando campañas de avisaje en Google y otros motores de búsqueda en internet. 

Comprar un código de barras no autorizado es un riesgo para las empresas que los adquieren, por quedar fuera del sistema con la falta de seguridad que ello implica. Otros riesgos asociados, son, por ejemplo, los posibles errores que se pueden generar en los despachos, así como incremento de los costos administrativos, pérdidas de tiempo y de ventas, insatisfacción de los clientes y pricing incorrectos, entre otros.

Se trata de un fenómeno que tiene distintas aristas. Desde el punto de vista de la marca, la venta de códigos de barras GS1 no autorizados es una actividad ilícita, ya que hay distintas plataformas que venden códigos usando la marca GS1 sin autorización, infringiendo con ello la Ley sobre Protección de Derechos de Propiedad Intelectual. Por otro lado, nos encontramos con que especialmente las pymes son las mayores afectadas, quienes al comprar estos códigos no autorizados para sus productos, pierden los beneficios de contar con un registro oficial y certificado de nivel mundial que abre las puertas del comercio en general, la exportación, los retailers y el e-commerce. 

 

Durante 2018 y 2019, la Corporación GS1 Chile realizó un levantamiento y análisis en torno a la situación de los códigos de barras no autorizados que se venden en el país. La asociación tuvo reuniones con el Servicio de Impuestos Internos, el Servicio Nacional de Aduanas y distintos estudios de abogados, para revisar los alcances de la situación en Chile, haciendo un amplio mapeo online.

Paralelamente, la entidad ha tomado medidas para reforzar la comunicación a las empresas del país enfatizando la importancia de obtener los códigos de manera formal y certificada en GS1 Chile que es el proveedor oficial delegado para otorgar códigos de barras GS1 en el país. También se ha trabajado con el Observatorio de Comercio Ilícito (OCI) para analizar posibles acciones que puedan ayudar a detener la comercialización ilícita de códigos.

Desde GS1, señalan que por ello la organización está trabajando de manera global con las distintas oficinas en el mundo para implementar acciones que ayuden a detener y cambiar esta situación. En efecto GS1, organización presente en más de 150 países, trabaja en un esquema de colaboración permanente para combatir este comercio ilícito.  

Por lo pronto, se ha trabajado con Google para bloquear el uso de la marca registrada por parte de terceros que no sean oficinas pertenecientes a GS1. Como resultado, solo las oficinas con representación oficial pueden usar la marca registrada GS1 y ningún tercero puede usarlos en Google Ads, como sucedía en el pasado. Asimismo, se ha realizado un trabajo con distintas oficinas de GS1 en el mundo, para eliminar a los vendedores que ofrecían en eBay códigos de barras bajo la marca registrada GS1.